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jueves, 12 de junio de 2014

EL CARAJAL NACIONAL: MONARQUIA O REPUBLICA

 

¿Carajal? Veamos: Por un lado tenemos la abdicación del Rey. Por otro lado tenemos los resultados de las elecciones europeas. Por otro lado tenemos también el "revoltallo" que hay en el PSOE. Por otro lado tenemos también a los que reivindican los cambios en la Constitución. Por otro al Sr. Mas y su independencia... Y no sigo. Con eso ya es más que suficiente. Yo lo tengo muy claro: esto es un carajal.

Lejos quedó ya la gran preocupación que teníamos con la crisis económica. La famosa Prima de Riesgo que llegó a sobrepasar los 600 puntos básicos está ahora en torno a los 130. Y no sólo nosotros, sino también Portugal e Italia bajan de los 200 puntos básicos, y Grecia (en quiebra absoluta hace un año ahora respira con 400 puntos básicos sobre el bono alemán a 10 años. Pues bien, alejadas ya las nubes negras de la bancarrota económica inmediata ahora nos dedicamos a lo que verdaderamente nos gusta: poner a caldo a la monarquía, a la clase política y sobre todo, a desestabilizar, porque no me negarán ustedes que la frase "todos los políticos son iguales" es la frase más repetida en las conversaciones de bares, tascas y demás establecimientos "culturales".

Por ejemplo, ahora está de moda (aprovechando la abdicación del Rey) cuestionarnos si la Monarquía Parlamentaria es una forma de Estado inferior a la República. El argumento base en contra de la Monarquía es que el sucesor no está elegido por el pueblo. Y los que más defienden este argumento son los que defienden con fervor los regímenes comunistas. Pensemos en Cuba, por ejemplo. El sucesor de Fidel fué su hermano Raúl, sin elección popular. Podríamos pensar también en los ejemplos dados por Corea del Norte, Venezuela etc.

Hace unos días el líder de Izquierda Unida reclamaba en el Parlamento un referendum para elegir si Monarquía o República, y presentaba la siguiente dicotomía: O Monarquía, o Democracia, como haciéndonos creer que el único sistema político democrático es la República. Esto, a mi modesto modo de ver, es demagógico ya que él sabe que la monarquía española es democrática, lo mismo que lo es la inglesa, danesa, holandesa, sueca etc. Por otro lado este señor no define qué tipo de República propugna, ya que todos sabemos que hay dos tipos: la república presidencialista o la república parlamentaria. Pero parece que eso es lo de menos, lo principal es enredar, es decir, liarla.

Yo creo que el ciudadano llano, el de la calle, entre el que me incluyo, debe de tomar conciencia de que está bombardeado continuamente con ideologías de grupos minoritarios que tratan de hacer prevalecer sus ideas sobre las que podamos o no tener los demás. Y la reacción lógica nuestra será, si no estamos de acuerdo, en plantarnos y defender lo que pensamos. Esto no es fácil porque muchas veces esta agresión (o aleccionamiento) viene con un disfraz amigable. Por ejemplo, alguien nos cuenta un chiste sobre la honradez de la monarquía. El disfraz es el chiste, y la respuesta que se espera es que nos riamos, con lo que le estamos haciendo el juego al que nos lo cuenta. Pero el fondo que se persigue no es hacer reir sino menoscabar a la persona objeto del chiste. En el caso de que nos parezca mal esa burla tendríamos que decirle al contador del chiste: Te agradezco mucho el humor pero no me hace gracia porque en el fondo te estás también riendo de mí, porque la monarquía es el régimen que yo quiero.

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